viernes, junio 01, 2007

... Condimento Perfecto...




Sólo si usted escucha lo que debiese estar escuchando entenderá, al menos en parte, lo que estas míseras líneas pretenden significar. Esto simplemente es uno más de los múltiples alcances que la Obra ha tenido. No tan solo reproducirse infinitamente en las más estrafalarias formas, sino convirtiéndose en una suerte de modelo, si bien no necesariamente conceptual, de comprender el fondo y la forma en forma univoca.

Claro está que los siete de cada década traen consigo inmejorables alcances, ejemplos sobran y Usted ya los conoce bien. Aún cuando todo de lo que hablamos “(…) logró su perfección el 74 [y eso] es un hecho científicamente comprobado”[1], son los siete, y en particular al cual me refiero, el que logró marcar con una gran X la consecución de eventos que hasta hoy nos atañen.

Uniformes creando. Uniformes innovando. Uniformes de colores. Un todo Uniforme, aunque de distintos colores, de distintos regímenes y de distintas escuelas. En definitiva, un todo múltiple con piezas dispersas, interconectado de tal forma que logra generar una idea común repleta de espacios únicos de autoreferencia. Partiendo con y desde la audiencia y terminando con un estruendoso resueno de repetición sobrepuesta con ambiente a inconciencia mecánica, el final no puede ser sino el fin de un surco que ruge a toda voz aquello que jamás podremos escuchar. Es en cierto sentido la configuración de la gran paradoja, aquello que nace de lo común, se vuelca en lo personal; en lo mío, lo tuyo y en lo de ellos sin nunca poder ser nuestro. Sin embargo logra entendimiento univoco en un final mensaje, monotonal, pero que siniestramente jamás podremos apropiarnos porque simplemente jamás podremos percibir.

Resultaría un tanto facilista aducir a la imposibilidad de comprensión en este sentido, muy por el contrario, una de sus principales cualidades es la multivariedad de posibilidades de interpretación que de el se pueden desprender. Y por supuesto no tan solo en la más obvia de sus formas, sino que en muchas otras y quizás que en uno u otro sentido sobrepasan al sentido primigenio de la Obra. Los análisis redundan por doquier y este no pretende ser uno muy acabo por lo demás.

Apelo a elementos basales quizás demasiado fáciles de pasar por alto; los alcances de la complejidad de lo simple supera con creces a la mera complejidad estructural, la excepción a la regla es necesaria para comprender la normalidad y, por último, la complicidad debe comprenderse en una relación triádica, el todo es mucho más que la suma de las partes.

Usted tome el formato que tenga, reprodúzcalo, siéntese y dese el gusto de encontrarse frente a frente con algo tan simple y tan complejo que otorga a quién lo ponga la suficiente atención una forma totalmente nueva comprender el futuro. Y ya van cuarenta años de este ejercicio.
[1] H. Simpson, en The Simpsons.

miércoles, mayo 30, 2007

... ¿Qué tiene?...


¿Qué tiene el Mandinga que nosotros no? Cola, libertad y un imperio sobre y bajo él. Un gran enemigo y la mitad de mundo de su lado, algunos de mis secretos y otros de los tuyos también.

¿Qué tiene el Otro que nosotros no? Barba, libertad y un imperio sobre y bajo él. Un gran enemigo y la mitad del mundo de su lado, algo de mis secretos y otros de los tuyos también.

“Vi también a los muertos, grandes y pequeños, que estaban de pie delante del trono, y los libros fueron abiertos. Y otro libro fue abierto, que es el libro de la vida. Y los muertos fueron juzgados a base de las cosas escritas en los libros, de acuerdo a sus obras”. (Apocalipsis 21:11) Y a ti te dieron libertad y felicidad, y a ti te dieron tranquilidad. Otros se fueron con la música, dos con las manos en los bolsillos y yo me lleve eso que tu y el resto creen que puedo tener.

viernes, mayo 25, 2007

miércoles, mayo 23, 2007

... ¿?...



Juguito de Sociedad en una botellita de Coca-Cola.
Sorbetín de Cultura con sabor a identidades.
Sabor a tradición con gustillo a comunidad.
Un trago amargo de burbujeante Estado.
Moderno envase.
Tres hielos, política y acción.

martes, mayo 15, 2007

... Usted...



Usted dígalo bien… sí, así es, Usted dígalo bien. Diga lo que diga, pero dígalo bien. Tal y como se dice; diga algo, diciendo lo correcto o diciendo lo que se que quiera decir, pero siempre dígalo bien. Procedo diciendo entonces, lo que hay que decir.

Usted piénselo bien… sí, así es, Usted piénselo bien. Piense lo que piense, pero piénselo bien. Tal y como se piensa; piense algo, pensando lo correcto o pensando lo que se que quiera pensar, pero siempre piénselo bien. Procedo pensando entonces, lo que hay que pensar.

Usted imagínelo bien… sí, así es, Usted imagínelo bien. Imagine lo que imagine, pero imagínelo bien. Tal y como se imagina; imagine algo, imaginando lo correcto o imaginando lo que se que quiera imaginar, pero siempre imagínelo bien. Procedo, imaginando entonces lo que hay que imaginar.

Usted hágalo bien… sí, así es, Usted hágalo bien. Haga lo que haga, pero hágalo bien. Tal y como se hace; haga algo, haciendo lo correcto o haciendo lo que se que quiera hacer, pero siempre hágalo bien. Procedo, haciendo entonces lo que hay que hacer.

Usted escríbalo bien… sí, así es, Usted escríbalo bien. Escriba lo que escriba, pero escríbalo bien. Tal y como se escribe; escriba algo, escribiendo lo correcto o escribiendo lo que se que quiera escribir, pero siempre escríbalo bien. Procedo, escribiendo entonces lo que hay que escribir.

Usted créelo bien… sí, así es, Usted créelo bien. Cree lo que cree, pero créelo bien. Tal y como se crea; cree algo, creando lo correcto o creando lo que se que quiera crear, pero siempre créelo bien. Procedo, crando entonces lo que hay que crear.

Usted léalo bien… sí, así es, Usted léalo bien. Lea lo que lea, pero léalo bien. Tal y como se lee; lea algo, leyendo lo correcto o leyendo lo que se que quiera leer, pero siempre léalo bien. Procedo, leyendo entonces lo que hay que leer.

miércoles, abril 11, 2007

... No Sé...


A veces uno no se da cuenta de las cosas que pasan. Simplemente porque pasan de tal forma que buscan no ser encontradas por destino sino por sorpresa. Me he cuestionado más de alguna vez el hecho constante de encontrarme con asuntos poco relevantes que nada tienen que ver conmigo ni mucho menos con mi historia, pero que si tañen una pequeña fibra de la madeja de mi limitada forma de ver el mundo. Forma que por lo demás me cuestiono constantemente pero que tampoco tengo mayor impulso por deformar. Quizás sea eso mismo lo que sorprende periódicamente; verme en la necesidad de mirar diferente, darle una vuelta y de postre no terminar en nada, casi nada.

Ser vago es complejo para con uno mismo.
Ser complejo para con uno mismo.
Ser para con uno mismo.
¿Ser uno mismo?

Vivimos con el infierno como verdad única, pretendemos cielo y pureza pero vivimos en el resto. Vivir sin polos es imposible, pero sí vivimos parados mirando la panorámica de las posibilidades y ansiando muchas veces estar mirándonos a nosotros mismos desde el frente. Y muchas veces solo nos miramos sin siquiera cambiar de lugar. Miramos nuestras manos y buscamos líneas de futuro. Sea cual sea nuestro infierno, sea cual sea nuestra vitrina, queremos cielo y queremos calle. Yo lo quiero todo, casi todo de nuevo, todo lo que he tenido y tuve lo quiero de nuevo. Pero también quiero más. No todo, pero más. Quiero estar un poco más allá y un poco menos acá, aun cuando es más que seguro que deje algo por acá solo por tener una excusa para volver, sentarme, y darme cuenta que sigo en lo mismo.

Absolutamente nadie esta obligado a cambiar, a mejorar, a ser más grande, a moverse ni mucho menos ser en si mismo. Tan solo nos ponemos esos retos autómatamente porque vamos todos al mismo paso nos demos cuenta o no, o al menos eso es lo que queremos creer que hacemos y pensamos. No soy un nihilista funcional. Esto no es un manifiesto contrainstitucional ni pretende serlo, son cosas con las cuales he intentado conversar pero no me dan respuesta alguna, quizás en ellas siquiera cabe la cuestión.

Un tanto obsoleto el cuestionamiento constante, un tanto obsoleta la forma de ver el todo.

No sé ni a que voy con todo esto… pero si Usted tiene alguna respuesta será siempre bienvenida…

viernes, octubre 13, 2006

... El Último...

Es el último puto cigarro que queda y no se que hacer. Posibilidades hay muchas, guardarlo para otro momento, encenderlo ahora o simplemente mantenerlo un rato en la mano para mentirme un poco. Eso no debiese complicarme tanto. Pero sí, hoy sí me complica, y mucho. Sólo deseo el acto aislado de fumar, nada de salir a caminar, esperar el momento, buscar un buen disco o llegar a una buena conversación. Solo quiero el vicio de forma fácil y nada más. Si, soy un autómata y qué.

Quiero fumar pero me queda solo un cigarro y eso solo me hace pensar que al encenderlo ya no habrá un último dentro de la cajetilla y es entonces, tras aquel acto, cuando la necesidad surge desde la ausencia y no del placer mismo. Preferiría esperar al momento en que tenga otra cajetilla, así quizás pueda evadir el duelo de la dolorosa muerte del veinteavo compañero.

¿Y si lo fumo ahora? Ciertamente tendré lo que busco, pero eso no me deja realmente satisfecho, hay demasiado en que pensar, que hacer y que sufrir después de todo y antes que nada. Tengo esa sensación de no saber que carta mover cuando juego solitario, si saco ese as destapo pero si elijo el otro me queda una jugada más abierta. ¿Irse a la segura o jugar a ojos cerrados? Tanto cuestionamiento por tan poco dirán muchos. Sí, puede ser, y me doy vueltas en lo mismo una y otra vez, pienso en las formas de hacerlo lo mejor posible, sin embargo nunca he encontrado esa combinación en su forma pura.

Pienso en el humo de color y su latencia. Parece ser algo peculiar del vicio, suponer el movimiento y manejarlo, dejarlo estar y moverlo a voluntad, buscar formas en la argolla que corre bien hecha y más densa que el ambiente. A veces quiero creer que esas formas tienen sentido y razón. Pero este es mi humo y no el tuyo, y eso no significa que no te guste, pero insisto, es más mío que tuyo.

Las cenizas al cenicero y el resto donde tenga que ir. Así funcionan los sistemas, todo opera, querámoslo o no. ¿Y todo parte de donde? No lo sé ni tampoco pretendo saberlo, me interesa mi limitado y básico sistema, el resto tengo la seguridad que funciona de una u otra forma. Quiero un algo aislado de sus consecuencias reales. ¿Pido demasiado? Apelo a una necesidad básica, hacer por hacer, minimalismo de acción diría alguno por ahí, reduccionismo o adicción avanzada. Cualquiera de estas que sea la quiero, pero la quiero ya.
Es el último, pero el primero para comenzar todo lo que ya dije. Es el último de sus compañeros pero no de los mohicanos. Es uno de los muchos últimos, y el primero también, en empezar a serlo. Que sea entonces y que pase lo que tiene que pasar. No es más que eso, no puede pasar más que eso.
Ahora a buscar a las tropas y comenzar una vez más con todo el ritual. Mismos movimientos, mismas bocanadas, mismo cenicero, el único fuego, mismas ideas. Misma satisfacción, mismo daño, mismo juego, misma evasión, misma sensación, la misma mentira. Misma verdad, misma imagen, misma mano, mismo sabor. La misma ansiedad, misma boca, mismo rito. Yo mismo y las mismas palabras. Todo esto una y otra vez, una y otra vez, una y otra vez.

domingo, octubre 01, 2006

... Detenido por Sospecha...





Sí, se fue. Ya no está (por ahora).
Es difícil pensar donde pueda estar. Algunos dicen que lo ven con cierta frecuencia,
otros que estuvieron con él ya no le creen ni lo que reza, de hecho incluso he escuchado por ahí que murió.

No sé que pensar, me descoloca un poco. Dejó la Universidad. Ni siquiera ha ido a la pega.
Lo conversaba el otro día ahí en la plaza Ñuñoa con unos amigos en borracha tertulia; pensar que lo conocimos cuando jugaba con barro y cuando le daban sus rabietas quedaba la grande solo porque no le hacíamos caso, nunca le gusto eso. ¡Hasta hemos estado para los cumpleaños de su hijo! Lástima lo que pasó después.

Algo grande tiene que haberle pasado. Me preocupa un poco pero no tanto, me deja con una sensación fría en el espíritu, pensar que no está donde siempre lo habíamos visto. Ahí siempre con su gente, pero ya no, ni a su gente veíamos ya de hecho. Es divertido pensar que tantos se preocupan de su desaparición, pero nadie hace mucho al respecto. Hablan y hablan, tiran y tiran sus falsas historias como quien tira piedritas a una poza cuando está aburrido.

Para mi que éste se mandó una grande, una grande grande, de película, de esas que nadie puede contar como propia. Yo creo que se lo llevaron detenido, quizás haya sido eso, por eso no ha aparecido. O sea, tiene el perfecto perfil, es que es como todos. De repente ahí lo pillaron desprevenido, por lo menos yo se que lo andaban buscando por ahí, pero eso fue hace tiempo.

Capaz que esté ahí en una celda hedionda a hombre, rascándose la barba sin saber que hacer. Pobre, no tiene a nadie para poder sacarlo. Y ahora que lo pienso, nosotros acá, tranquilos, viendo tele, leyendo artículos mediocres sin preocuparnos un rábano por lo que le pasó, solo preocupados por lo nuestro. Pobre.

Después de todo amigo amigo de los cabros no es, pero igual. Yo creo que este individuo se aburrió y se fue de farra con los suyos, esas farras a punta vino, como las que nos pegamos nosotros; de farra y detenido por sospecha, nada de raro para estos tiempos. No me extrañaría. Caminando por ahí un tanto ebrio afirmado en las rejas de una iglesia bociferando y llorando interrumpidamente por que ya nada le resultaba en la pega. ¿Se habrá quedado allí?

Y ahora que estoy acá pensando, esto me acuerdo de una oración que leí por ahí en algún panfleto ¿o fue acaso en un paradero? De hecho estaba referida a él, era algo así como “ha muerto", si era algo por el estilo. Pero no, no es eso, ¡no ha muerto! No, no es eso, nadie ha ido a ese entierro.
Dios no ha muerto, ni el hombre lo ha matado, eso aun no ha pasado. Dios esta detenido por sospecha. Eso ha de ser, por eso es que no sabíamos nada de EL. Quizás le dimos mucho pecado para elegir, quien sabe, quizás quería ser a imagen y semejanza nuestra. Lo detuvieron y qué, qué le vamos a hacer, a todos no va a tocar. ¿Habrá fianza? ¿Quién esta dispuesto a pagarla?

lunes, septiembre 25, 2006

... ni idea...


Anoche llego un tipo extraño, era más bien mayor, delgado, alto y con barbas de fumador empedernido. Vestía un overol pulcro y poco institucional. Alguna idea tenía de cual era su misiva, entregar su mensaje y seguir su peregrinaje. Si bien teloneaba a la muerte no parecía preocuparse mucho por eso, más bien lo hacía por oficio, con relajo y hasta cierto gustillo de experto. Era como si hubiese sabido que venía, no me sorprendió en absoluto verlo.

Saludó tranquilo y como si nos conociésemos. Lo hice pasar a sabiendas de lo que luego sucedería. Comenzó a explicar mi desafortunado futuro mientras sacaba el sobre con las indicaciones que yo debía seguir. Ni siquiera las leyó, las conocía al revés y al derecho, tanto así que incluso me dio algunos concejos para no echar todo por la borda ni errar la acción. Mientras me explicaba el cómo, nunca el porqué, saco de su bolsillo una suerte de compás con el cual graficó sobre un papel un diagrama de campo; era sencillo, lo que estaba fuera no podía hacerse, lo que contenía el área q achuró era lo que me llevaría a la solución de mi suerte. No pude entender bien como se configuraba esa forma, pero si comprendí bien lo que no podía hacer.

No tengo certeza de la hora exacta, sólo que era ya bastante tarde. El rumor corría rápido entre los pasillos. Justo y cuando el hombre me daba las directrices de cómo terminar todo recibí una llamada, tuve que contestar. Llamaba preocupada porque había escuchado el rumor y sabía que, de una u otra forma, estaba cerca. Conteste sereno y dije que todo estaba bien, de hecho lo estaba, ya conocía mi destino. ¿Qué más podría hacer? No podía contarle a nadie y nadie podía siquiera suponer nada de lo que debía hacer o todo se volcaría tal y cómo sucedió con los demás. El hombre terminó su rutina y justo tras pasar la puerta dio media vuelta y me dijo: “Lee tres veces las reglas antes de seguir, no es imposible pero tampoco fácil”. Así, sin más, se fue.

Era extraño saber que mi muerte, y mi vida claro, dependían de un par de acertijos y de seguir el juego. Por qué preocuparme ahora si esa es la certeza única de la vida, alguna vez tendremos que morir, ¿Por qué no me altera saber que iba a desaparecer? Sabía que eran ya tres los que habían desaparecido sin motivo alguno. Ahora me tocaba a mí. No entendía en realidad por que tenía que pasar una prueba para encontrarme con la verdad única. ¿Acaso no se trata de que cuando llega llega?­ ¿Desde cuando el final viene predispuesto por cuestionario burocrático? En fin… comencé a descifrar todo. Me resultó complicado, lo hice pero sin entender mucho.

Aun cuando no llegué nunca a culminarlo, pude hacer una parte, y me resultó insulso. Números extraños y formas particulares eran para evitar algo que ya sabía ¿Para qué? ¿Por qué? Ni idea en realidad, y no tiene sentido tratar de reordenarlo. En definitiva es como cuando sueñas y recuerdas algo particular, un dibujo, una frase, una imagen, pero ¿para qué? No veo mucho sentido en buscar soluciones en sueños, son eso y nada más. Pero si podemos tomarlas y usarlas para cosas fútiles y poco trascendentes como esto que lees.

jueves, septiembre 21, 2006

...es hora de la matanza...


Si empezamos recién con esto empecemos entonces a terminar con el resto. Empezar a matar es como empezar a terminar, o dicho de otra forma, terminar lo empezado. Jueguitos de palabras que a nadie impresionan pero a muchos aburren… a juicio el juego y se espera el veredicto, esta vez no fueron tortas robadas sino el caldo de cabeza la excusa para afilar la guillotina. Que la afilen bien que más de alguna cabeza rodará, eso si y téngalo Usted claro, seremos prudentes cercenando sólo cabezas de cabelleras ordenadas, sin teñir y peinadas a la vieja usanza. Esto no es un matadero, válganos el santo orden. Tan solo se pretende terminar antes de seguir y tras empezar. Terminemos el juego antes de decapitarlo, no terminarlo sería grosero y falto de decoro. Más vale liquidarlo cuando nadie este con el involucrado, váyanos a pasar que se nos cuele un conocido.

Carguen los fusiles con la pólvora más negra, que la bala tiene cita urgente. Con nuestra sonrisa reflejada en su pulida punta la bala de plata corre rauda a su encuentro con el corazón del condenado. El jurado fue unánime y nos canto en canon el veredicto; Inocente, Ino(Ino)cente(cente), Ino(Ino) cente! ¡Es culpable! ¡Muerte inmediata entonces al inocente! Enciendan su cigarro y véndenle bien los ojos para que escuche con lujo de detalle como su insoportable inocencia muere y de paso se lleve su repulsiva esperanza. Yo por mientras ordeno mis placebos de amargo a dulce para comenzar y terminar con esto.

Juicio a nosotros y nuestra razón; imputados por la verdad única suya, la verdad del respetable.